El Veto Total al COS

Después de 8 años de socialización y debate, la Asamblea Nacional del Ecuador aprobó el Código Orgánico de Salud (COS) el 25 de agosto de 2020 con 79 votos a favor, 8 en contra, 48 en abstención y 2 ausentes. Sorpresivamente, luego de 30 días  desde su aprobación, el Presidente Lenín Moreno vetó totalmente el COS bajo distintos y dispersos argumentos que van desde “imprecisiones técnicas” hasta “imposibilidad estructural, financiera y administrativa de que pueda ser implementado”. Esta decisión del Ejecutivo causó diversas reacciones en la nación. Los grupos conservadores, como la Iglesia Católica, jugaron un rol importantísimo en presionar al Presidente Moreno a vetar totalmente el proyecto de ley, por lo tanto, consideraron la decisión un triunfo de la dignidad humana. A su vez, los grupos progresistas, como las feministas, lo tomaron como un atropello a sus derechos humanos y, luego de 3 días del veto total, lo manifestaron en la marcha por el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que llevó a cientos de simpatizantes del movimiento a manifestarse en las ciudades de Ambato, Quito, Guayaquil -donde las fotos fueron capturadas-, El Oro, Ibarra, y Cuenca.


La razón por la cual el COS causa reacciones opuestas, en grupos radicalmente distintos, es que trata temas sumamente delicados. Algunos ejemplos controversiales son: la atención obligatoria sin objeción de conciencia a emergencias obstétricas -incluido un aborto en curso-; la prescripción obligatoria de métodos anticonceptivos en caso de ser solicitados; la difusión de información de educación sexual; y el uso medicinal del cannabis. En mi opinión, el prejuicio social y cultural sobre estos temas llevó a los grupos conservadores a mal interpretar los artículos que trataban  los puntos más delicados y no verlos con la claridad y objetividad que ameritaban.

Por ejemplo, el artículo 115, que trata el tema de la difusión de información de educación sexual, expresa lo siguiente: “…difusión y asesoría en materia de salud sexual y salud reproductiva, a fin de prevenir el embarazo infantil y adolescente, el fomento de la paternidad y maternidad responsables, la erradicación de toda forma de explotación sexual y discriminación; y, el consumo de sustancias estupefacientes, psicotrópicas y otras que causen dependencia; asignando los recursos suficientes para ello…”. Los grupos conservadores mal interpretaron este artículo concluyendo que su objetivo era adoctrinar a las juventudes con “ideología de género”, cuando claramente no se refiere a nada de eso. Simplemente, promueve la información como lucha contra embarazos infantiles y problemas de dependencia de drogas, entre otros.


Otro ejemplo es el artículo 201, que trata el tema de la atención obligatoria en emergencias obstétricas en casos de aborto:  “Serán consideradas emergencias los abortos de cualquier tipo y por cualquier causa aparente, y todas las patologías que comprometan la salud materno fetal. Se prohíbe a los establecimientos prestadores de servicios de salud y a las y los profesionales de la salud negar la atención de estas emergencias, y deberán respetar la confidencialidad, privacidad, el secreto profesional y los derechos de las mujeres, sujetándose a la normativa y protocolos establecidos por la Autoridad Sanitaria Nacional”. Una vez más, los grupos conservadores reaccionaron negativamente, diciendo que el artículo era una puerta para permitir acabar con la vida en el vientre, cuando, por definición, el aborto ya ha sido causado y no hay vida en el vientre que salvar. Incluso, lo que trata de hacer el artículo, es salvar la única vida que queda: la de la madre.

La tibieza y mediocridad del Presidente Moreno ante las presiones e interpretaciones fantasiosas de los grupos conservadores nos llevaron a este infame veto total del COS. La solución ante esta situación hubiera sido un veto parcial de los artículos controversiales, para que los legisladores tengan la oportunidad de darles más exactitud y menos espacio a mal interpretaciones. De esta manera, se lograba preservar los importantes temas previamente mencionados y otros, como la atención integral al cáncer y las sanciones por prácticas sanitarias. Lamentablemente, el Presidente Lenín optó por la salida fácil, tirándole el problema al próximo gobierno -como es su costumbre- y perdiendo la oportunidad de ser una figura de resolución de problemas y unidad. Una vez más, Lenín nos probó que es un cero a la izquierda.