Lenín Boltaire

Vladímir Ulich Uliánov -conocido como Lenin- y François-Marie Arout -conocido como Voltaire-

Luego de 11 años de la autoritaria, corrupta y mala administración -pero popular política del Socialismo del Siglo XXI-, una cúpula mafiosa e inelegible concibió a Lenín Moreno como su candidato a la presidencia.  También concibieron una sucia campaña electoral caracterizada por el uso ilegítimo de recursos del estado aprovechándose del holding público de medios de comunicación para propaganda, del dinero de instituciones públicas para financiarse -como pretende demostrar el caso Arroz Verde- y por actitudes antidemocráticas como no debatir con sus contrincantes. Después de meses de obvios abusos e ilegalidades en la campaña, llegó el día de las elecciones donde se dió lo impensable hasta para el Ecuador: un apagón del sistema electoral de 1 hora y 15 minutos lo declaró ganador. Finalmente, Lenín Boltaire Moreno Garcés nació el 24 de Mayo del 2017 como Presidente Constitucional de la República del Ecuador.  

A diferencia de su concepción y nacimiento, su desarrollo como primer mandatario se sentía esperanzador: se separó de Rafael Correa y del ala correísta del partido, hubo una consulta popular en la que se eliminó la reelección indefinida y se reestructuró el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, hubo creíbles discursos sobre recuperar la libertad de expresión, separar los poderes, luchar contra la corrupción, respetar al sector privado y sincerar la economía para salir de la crisis y dejar que la justicia actúe sobre sus vicepresidentes corruptos. Lamentablemente, al llegar a su adultez presidencial muchísimo quedó en nada: se está investigando que la consulta popular fue financiada con recursos del Estado -como pretende demostrar el caso Arroz Moreno-,  la recuperación de la libertad de expresión no es de fondo ya que la Ley de Comunicación sigue vigente, la lucha contra la corrupción ha sido  nublada por el caso INA Papers y los sobreprecios y repartos en el sistema de salud durante la pandemia, y tampoco se logró trazar un rumbo a largo plazo que respete al sector privado y que sincere la economía para mitigar la crisis económica.  

Por supuesto que hubo aciertos como tener a un vicepresidente pensante y honesto como Otto Sonnenholzner, enfrentar las protestas golpistas y violentas de octubre 2019 con mano firme, y renegociar exitosamente la deuda externa; pero esto no es suficiente para que el actual presidente muera definitivamente como  gobernante y político el 24 de mayo del 2021. Lo interesante del asunto es que el verdadero juicio respecto al gobierno del presidente, independientemente de los hechos que sucedieron desde su concepción hasta su muerte como primer mandatario, no depende mucho de él y estará atado a las Elecciones 2021. Si elegimos a un buen sucesor, consideraremos a Lenín como un presidente con muchísimos errores, pero que encabezó un gobierno de transición a la democracia. Pero en caso de que elijamos a un mal sucesor, consideraremos a Lenín como un presidente desastroso que le dio continuidad al correísmo y a las malas prácticas de la política nacional.